El próximo salto en caña de azúcar viene de adentro
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Sostener los rendimientos en caña de azúcar no depende solo de cuánto se aplica, sino de cómo responde cada cultivo en condiciones que no siempre son previsibles. En muchos casos, la eficiencia de esas prácticas varía según la variedad y el ambiente, lo que plantea un límite en los esquemas de manejo tradicionales.
En ese contexto, un equipo de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) viene trabajando sobre una línea que apunta a entender esa variabilidad desde otro lugar: la relación entre la planta y los microorganismos que alberga en su interior. A través de campañas de bioprospección —búsqueda sistemática de microorganismos presentes en el cultivo con funciones de interés agronómico— se busca identificar bacterias asociadas a la caña de azúcar capaces de influir en su crecimiento, su nutrición y su respuesta frente al ambiente, con el objetivo de generar herramientas más ajustadas a las condiciones reales de producción.
Dónde buscar cuando el sistema no responde igual
Los muestreos se realizaron en cañaverales representativos de distintas regiones de Tucumán durante la campaña 2024/2025, incluyendo Río Seco (Monteros), El Chañar, La Ramada (Burruyacú), y Cruz Alta, en variedades comerciales como LCP 85-384, TUC 02-22, TUC 95-10 y TUC 03-12. Se colectaron muestras de raíces, tallos y hojas en distintos puntos de cada lote, con el objetivo de capturar la variabilidad microbiana asociada al cultivo en condiciones reales de producción.
La investigación se centró en bacterias endófitas, es decir, aquellas capaces de habitar el interior de los tejidos vegetales. A diferencia de los microorganismos presentes en la rizósfera, estas bacterias establecen interacciones más estables con la planta, lo que les permite expresar con mayor eficiencia distintos mecanismos asociados al crecimiento vegetal. En este contexto, su capacidad de colonizar tejidos internos refuerza el concepto de holobionte, donde la planta y su microbiota funcionan como una unidad integrada, representando una ventaja frente a las bacterias rizosféricas sobre las que se basan la mayoría de los biofertilizantes actualmente disponibles en el mercado.
Entre los principales mecanismos estudiados, se destacan la fijación biológica de nitrógeno, la producción de fitohormonas —como auxinas y citoquininas— que regulan el desarrollo, la mejora en la absorción y aprovechamiento de nutrientes, y la activación de respuestas fisiológicas que contribuyen a mitigar situaciones de estrés abiótico, como sequía o salinidad. Este tipo de interacciones no solo amplía la comprensión del funcionamiento del cultivo, sino que también introduce un cambio en la forma de abordar su manejo: no se trata únicamente de incorporar insumos, sino de entender y potenciar procesos biológicos que ya están presentes en la planta.
Qué aparece cuando se mira adentro
Los aislamientos realizados en cañaverales de distintas regiones de Tucumán muestran la presencia de una comunidad diversa de bacterias endófitas asociadas al cultivo, con variaciones según el sitio, el órgano vegetal y la variedad analizada.
En Río Seco (Monteros), en la variedad LCP 85-384, los aislamientos obtenidos a partir de raíces y tallos mostraron la presencia de bacterias compatibles con los géneros Methylobacterium y Gluconacetobacter. En raíces se identificaron cepas de Methylobacterium diferenciadas por su capacidad de producir pigmentos carotenoides, mientras que en tallos se registraron aislados de Gluconacetobacter con crecimiento característico en medios selectivos.
En El Chañar (Burruyacú), en la variedad TUC 02-22, los aislados se obtuvieron exclusivamente a partir de raíces, donde se recuperó una cepa compatible con Methylobacterium, con producción de carotenoides, sin detección de aislados en tallos bajo las condiciones evaluadas.
En La Ramada (Burruyacú), en la variedad TUC 95-10, el muestreo de hojas, raíces y tallos permitió recuperar una mayor diversidad de bacterias endofíticas. En hojas se aislaron cepas de Methylobacterium tanto productoras como no productoras de carotenoides; en raíces se detectaron aislados compatibles con Gluconacetobacter y Methylobacterium, junto con bacterias de otros géneros con crecimiento en medios no selectivos, compatibles con microorganismos fijadores de nitrógeno. En este sitio, no se obtuvieron aislados a partir de tallos.
Por su parte, en Cruz Alta, en la variedad TUC 03-12, se registraron aislados del género Herbaspirillum en tejidos aéreos, tanto en tallos como en hojas, junto con la presencia de bacterias metilotróficas en hojas, con producción de pigmentos carotenoides, lo que refuerza la asociación de estos microorganismos con la filósfera del cultivo.
En conjunto, estos resultados evidencian que la distribución de bacterias endófitas no es homogénea, sino que responde principalmente a factores vinculados al órgano vegetal y a las condiciones locales, configurando comunidades microbianas con características específicas en cada situación productiva.
Cuando la variedad también decide
Las diferencias observadas entre órganos y variedades permiten avanzar en una interpretación central del estudio: la relación entre la caña de azúcar y su microbiota endofítica no responde a un patrón uniforme, sino que está condicionada tanto por el genotipo vegetal como por las condiciones en las que se desarrolla el cultivo. En este marco, la capacidad de una variedad para albergar determinados microorganismos y sostener su actividad puede influir en procesos clave vinculados al crecimiento y la adaptación a condiciones adversas. Este comportamiento refuerza la importancia de considerar de manera conjunta las características de la planta y del ambiente en los estudios de bioprospección.
La variabilidad observada no solo describe la presencia de distintos grupos bacterianos, sino que plantea la necesidad de comprender cómo se configuran estas asociaciones y qué implicancias tienen en el funcionamiento del cultivo. En este sentido, y en línea con la idea de que la interacción planta–microbiota está modulada por el genotipo y el ambiente, la identificación de bacterias endófitas adaptadas a condiciones locales permite avanzar hacia un desarrollo más específico de bioinsumos. En particular, la utilización de cepas nativas aisladas directamente de caña de azúcar —de caña para caña— refuerza su compatibilidad con el cultivo y su potencial desempeño en condiciones reales de producción. Asimismo, la selección de cepas en función de su interacción con determinadas variedades y ambientes abre la posibilidad de mejorar la eficiencia y estabilidad de estos insumos en campo, incorporando un criterio de ajuste que no siempre está presente en los desarrollos actuales. Desde esta perspectiva, la bioprospección de bacterias endófitas autóctonas se constituye como una etapa clave en la construcción de herramientas más ajustadas a las condiciones productivas de la región, y como una línea de trabajo con proyección dentro del sistema agroindustrial.
Del dato al desarrollo
Los resultados obtenidos ponen en evidencia el potencial de las bacterias endófitas autóctonas como base para el desarrollo de nuevas estrategias de manejo en caña de azúcar. La posibilidad de identificar, caracterizar y seleccionar microorganismos adaptados a condiciones locales abre un campo de trabajo orientado a mejorar la eficiencia del cultivo desde una lógica más integrada al sistema biológico.
En esta línea, los avances en bioprospección que se desarrollan en la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) permiten avanzar hacia un escenario en el que los bioinsumos no sean soluciones generales, sino herramientas ajustadas a variedades y ambientes específicos. En particular, el trabajo del equipo se orienta al desarrollo de biofertilizantes a base de bacterias endófitas, una línea que aún no cuenta con desarrollos consolidados en el mercado actual. Este enfoque plantea un cambio en la forma de pensar el manejo del cultivo: no solo intervenir desde afuera, sino trabajar con los procesos biológicos que la planta ya es capaz de sostener en condiciones reales de producción.






