Cuando el manejo transforma el suelo
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Sistemas simplificados, suelos más exigidos
En los sistemas agrícolas del noroeste argentino, la simplificación de las rotaciones y el predominio del monocultivo de soja generan preocupación por sus efectos sobre el suelo. La disminución de la materia orgánica es uno de ellos, pero no el único: también pueden modificarse procesos biológicos esenciales para sostener su fertilidad en el tiempo.
La pregunta, entonces, no pasa solamente por cuánto produce un sistema, sino también por qué ocurre en el suelo mientras produce. ¿Cómo responde su actividad biológica cuando se mantiene un único cultivo? ¿Qué cambia cuando se incorporan gramíneas y cultivos de servicio?
Para responder estas preguntas es necesario mirar más allá de los análisis físicos y químicos tradicionales. Los microorganismos y las enzimas que actúan en el suelo participan en procesos fundamentales, como la descomposición de los residuos vegetales y la transformación del carbono y del nitrógeno. Y, además, reaccionan rápidamente ante los cambios en el manejo. Por eso, su actividad puede aportar señales tempranas sobre el funcionamiento del suelo.
El estudio analizó tres de esas señales. Una permite estimar la actividad microbiana global del suelo (actividad enzimática total o FDA); otra está relacionada con la descomposición de materiales vegetales y el ciclo del carbono (β-glucosidasa); y la tercera interviene en las transformaciones del nitrógeno (nitrato reductasa).
El objetivo fue determinar cómo responde la actividad biológica del suelo ante distintos niveles de diversificación de cultivos y qué información aportan estos indicadores sobre su funcionamiento.
Actividad biológica en sistemas contrastantes
El estudio se realizó en la Subestación Monte Redondo, en San Agustín, departamento Cruz Alta, Tucumán. Allí, un ensayo con más de diez años de implementación permitió comparar tres situaciones muy diferentes: el monte nativo como referencia natural, una rotación soja–maíz 1:1 con cultivos de servicio invernales y el monocultivo de soja con barbecho químico.
Para este trabajo se analizaron muestras tomadas entre 2023 y 2025, a una profundidad de 0 a 10 centímetros. Los resultados de los tres indicadores mostraron diferencias entre los sistemas de manejo.
La primera diferencia apareció en la actividad microbiana global. La rotación soja–maíz presentó mayor actividad enzimática total (FDA) que el monocultivo durante todo el período evaluado. El monte nativo registró los valores más altos, mientras que la rotación se mantuvo por encima del sistema basado exclusivamente en soja.
Los resultados también mostraron que la actividad biológica no permanece constante durante el año. En los tres sistemas varió según la época de muestreo, con mayor actividad durante los períodos de temperaturas más cálidas y una disminución durante los meses más fríos. Esto muestra la influencia de la temperatura sobre la actividad de los microorganismos del suelo.
El ciclo del carbono mostró una respuesta similar. La β-glucosidasa, una enzima relacionada con la degradación de residuos vegetales y la transformación del carbono orgánico, presentó los valores más bajos en el monocultivo. En la rotación, en cambio, los valores fueron mayores, señal de una actividad más intensa vinculada al procesamiento de esos residuos.
Las diferencias fueron todavía más marcadas en los procesos asociados al nitrógeno. La actividad de la nitrato reductasa fue mayor en la rotación soja–maíz, particularmente en la última fecha evaluada. Este comportamiento indica un mayor potencial de transformación del nitrógeno bajo el sistema diversificado.
Considerados en conjunto, los tres indicadores muestran un mismo patrón: la rotación soja–maíz con cultivos de servicio sostuvo una actividad biológica mayor que el monocultivo de soja durante el período estudiado.
Tabla 1. Actividad enzimática total (FDA) – µg fluoresceína/g suelo
| Fecha | Monocultivo | Rotación 1:1 | Monte nativo |
| Marzo 2023 | 1.25 | 2.05 | 3.29 |
| Octubre 2023 | 1.59 | 2.16 | 4.11 |
| Junio 2024 | 0.84 | 1.15 | 1.31 |
| Mayo 2025 | 0.65 | 0.81 | 0.87 |
Tabla 2. β-glucosidasa (AβG) – µg pNP/g suelo
| Fecha | Monocultivo | Rotación 1:1 | Monte nativo |
| Octubre 2023 | 0.040 | 0.056 | 0.201 |
| Junio 2024 | 0.031 | 0.046 | 0.103 |
| Mayo 2025 | 0.031 | 0.066 | 0.066 |
Tabla 3. Nitrato reductasa (NR) – µg nitrito/g suelo
| Fecha | Monocultivo | Rotación 1:1 | Monte nativo |
| Junio 2024 | 24.17 | 56.76 | 40.54 |
| Mayo 2025 | 25.53 | 111.08 | 94.09 |
Diversificación y funcionamiento del suelo
Lo que ocurre debajo de la superficie ayuda a comprender una dimensión del manejo que no siempre resulta visible. Una mayor diversidad vegetal implica distintos tipos de residuos y una cobertura diferente del suelo; en las condiciones evaluadas, esto estuvo acompañado por una mayor actividad de los microorganismos y de procesos relacionados con los ciclos del carbono y del nitrógeno.
El monocultivo presentó, en cambio, los menores valores para los indicadores estudiados. La comparación permite observar que la simplificación del sistema productivo no se limita a lo que sucede sobre la superficie: también tiene una expresión en la actividad biológica del suelo.
Los resultados obtenidos en Monte Redondo aportan así evidencia sobre la respuesta de la biología del suelo frente a diferentes esquemas de manejo. En este ensayo, incorporar gramíneas y cultivos de servicio a la rotación estuvo asociado con una mayor actividad biológica respecto del monocultivo de soja, un aspecto relevante al momento de pensar estrategias destinadas a sostener la calidad del suelo en el tiempo.






